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El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dijo  que Moscú y Kiev aún pueden restablecer sus relaciones y subrayó que “rusos y ucranianos son, en muchos aspectos, el mismo pueblo”.

“Quisiéramos recuperar la cooperación en general. Aún no está todo perdido”, aseguró Putin al reunirse con los trabajadores de una industria minerometalúrgica de Gubkin, ciudad ubicada cerca de la frontera con Ucrania.

Afirmó que la crisis en el país vecino terminará “cuando se le acabe la paciencia a la gente que allí vive”, en alusión a que la situación que atraviesa Ucrania se debe a la gestión del Gobierno europeísta que llegó el poder tras el derrocamiento de la presidencia de Víktor Yanukóvich.

“Los rusos y ucranianos somos gente con paciencia. Confío en que todo esto acabará algún día y que lo hará, Dios lo quiera, sin sangre, mediante procesos democráticos”, señaló el jefe del Kremlin.

Putin, quien sostiene que la revolución del Maidán en febrero de 2014 fue un golpe de Estado, lamentó que el comercio bilateral entre Rusia y Ucrania haya caído en picado tras la firma del Acuerdo de Asociación entre Kiev y Bruselas.

Advirtió de que Ucrania ha sufrido mucho más las consecuencias de esa ruptura y subrayó que “ya no hay ámbitos (económicos) en Ucrania que funcionen de forma eficiente, salvo la agricultura”.

El rechazo a finales de 2013 por parte de Yanukóvich a la firma del acuerdo de asociación con la Unión Europea derivó en multitudinarias protestas de la oposición proeuropea, que culminaron en la revolución del Maidán y el derrocamiento del mandatario prorruso.

A este vuelco de poder en Kiev respondió el Kremlin con la anexión de la península de Crimea y con el apoyo a la sublevación en las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk, fronterizas con Rusia y críticas con el acercamiento de Ucrania a Occidente. 

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