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Manny Pacquiao (59-6-2 con 38 KO), defiende su título welter de la OMB ante el invicto Jeff Horn (16-0-1 con 11 KO), en el Suncorp Stadium de Brisbane, Australia, ante más de 55,000 personas.

El filipino es el gran favorito en una pelea con más de una incógnita sobre el rival e incluso sobre el propio Pacquiao, aspecto que impide predecir con total certeza y de antemano lo que pueda suceder en este combate. ¿Pelear de local y ante el aliento ensordecedor de su público perjudica o beneficia a Horn? ¿Enfrentar a un rival con pocas credenciales y virtualmente desconocido, afectará la motivación de Pacquiao? Son apenas dos de las tantas dudas que obligan a ser cautos en cualquier pronóstico.

Debería vencer el filipino, pero ¿Qué tipo de victoria debemos esperar o a qué clase de sorpresa se arriesga el campeón ante su rival australiano? Intentaremos descifrarlo en esta previa del combate.

Manny Pacquiao será el de siempre y desde el primer minuto de la pelea. Presión constante y búsqueda permanente de romper la distancia para llegarle a Horn con sus combinaciones desde la corta o media distancia.

La velocidad es su eterna virtud y una vez más tratará de hacer la diferencia con la misma. Pero cuidado, habrá una desigualdad dramática entre el Manny de antaño y el Manny de hoy.

Ese cambio en su desempeño se ve en el degradé de su explosividad: “de menos a más, tomando precauciones y presionando sobre seguro para evitar sorpresas”. Ese Manny cauteloso no es novedad ni estrategia, más bien es la inocultable consecuencia del terrible KO sufrido en diciembre del 2012 ante Juan Manuel Márquez que hasta le obligó a considerar el retiro anticipado.

Ese detalle nos permite imaginar el primer escenario: al menos en los primeros asaltos no veremos golpes de poder que puedan lastimar al australiano. Este (Horn), por su parte, colaborará para que el comienzo de la batalla tenga su explosividad limitada. El australiano acudirá a sus diferencias de brazos para establecer con el jab un círculo defensivo que mantenga alejado al filipino y al mismo tiempo buscará con los desplazamientos largos hacia laterales reforzar esa intención.

Presumo que después del tercer asalto aparecerán buenos momentos de emoción en la batalla. Pacquiao habrá encontrado el ritmo, Horn habrá superado los nervios iniciales y el público aumentará gradualmente su aliento a Horn, haciendo sentir su presencia. El australiano en ese período de pelea se mantendrá activo con el jab, intentará llegarla a Manny con su derecha larga y sorprender de contragolpe cuando el rival rompa su cerca defensivo.

Manny Pacquiao entre el tercer y sexto episodio encontrará los caminos para encontrar su mejor distancia y conseguirá conectar con más de un golpe a Horn, a través de sus combinaciones rápidas. No creo que llegue a lastimarlo en ese tramo de pelea, pero empezará a desgastarlo.

El australiano deberá moverse mucho, aparecerán las primeras señales de cansancio y el inevitable cambio de planes. Tendrá que aceptar el intercambio y tomarse descansos que aprovechara Manny para ensayar tiro al blanco. No obstante esa oportunidad que tendrá Manny de castigar duramente, no la aprovechara en su totalidad.

El filipino a sus 38 años, tampoco puede mantener el ritmo ni tampoco arriesgar al contragolpe enemigo. La búsqueda de efectividad le obligará a lanzar menos para acertar más. Por ello es difícil esperar una victoria por la vía rápida antes del sexto episodio. Las cosas, no obstante deberían tener un giro dramático después de la mitad del combate.

 

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