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 El primer ministro de Corea del Sur, Lee Nak-yong, exigió a Corea del Norte que libere a los seis surcoreanos y tres estadounidenses que tiene presos tras la muerte de Otto Warmbier, turista de EE.UU. que falleció tras 17 meses detenido en el hermético país.

Corea del Norte debe liberar a nuestros ciudadanos y a los estadounidenses que permanecen actualmente detenidos”, dijo Lee en una ceremonia en el Estadio Olímpico de Seúl para conmemorar el 67 aniversario del inicio de la Guerra de Corea a la que acudieron unas 5.000 personas, incluidos veteranos surcoreanos y de EE.UU.

Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra, ya que el conflicto que las enfrentó entre 1950 y 1953, y en el que EE.UU. lideró la coalición de la ONU que tomó parte por Seúl, se cerró con un alto el fuego en vez de un tratado de paz.

El nuevo primer ministro surcoreano añadió que “la comunidad internacional está enfurecida por la muerte del estadounidense (Otto) Warmbier” y que el régimen de Kim Jong-un “debe dar un paso al frente para lograr la desnuclearización de la península y respetar los derechos humanos”.

Otto Warmbier, un estudiante de 22 años, pasó 17 meses detenido en Corea del Norte supuestamente por tratar de robar un cartel de propaganda durante un viaje turístico.

Fue devuelto a su país en estado comatoso el pasado 13 de junio y falleció seis días después.

El estudiante pasó más de un año en coma, en el que aparentemente entró poco después de su última aparición en público, durante su juicio en Pyongyang en marzo de 2016.

El régimen norcoreano sostiene que Warmbier sufrió un brote de botulismo, que se le administró una pastilla para dormir y que no volvió a despertarse, una versión que sus allegados han refutado y de la que dudan las autoridades estadounidenses, que han condenado duramente el trato brindado por Corea del Norte.

En los últimos años, el régimen ha detenido a varios estadounidenses que se encontraban en su territorio a los que luego ha utilizado como moneda de cambio para obtener concesiones de Washington, con quien vive una especial etapa de tensión en los últimos meses debido a las continuas pruebas de armas de Pyongyang.

El régimen de Kim Jong-un mantiene actualmente encarcelados a otros tres ciudadanos estadounidenses, dos de ellos detenidos en abril y mayo.

También a seis surcoreanos, de los cuales tres son pastores cristianos, y a un canadiense; todos ellos están acusados de haber cometido delitos contra el Estado norcoreano.

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