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Colombia vivirá mañana una jornada histórica cuando en un acto simbólico en uno de los antiguos fortines de las FARC se dé por concluida la dejación de armas por parte de esa guerrilla, que más adelante se convertirá en un partido político.

El acto tendrá lugar en una de las áreas de reunión de las FARC, la zona veredal transitoria de normalización (ZVTN) de Buenavista, también llamada La Guajira y ubicada en Mesetas, municipio del departamento del Meta, en el centro del país, cuya capital es Villavicencio.

El Gobierno estará representado por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien el pasado viernes en París, durante una visita de Estado a Francia ya proclamó el fin de las FARC como grupo armado, y por esa guerrilla estará su máximo jefe, Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”.

El jefe de las FARC, que desde el mes pasado está instalado en la ZVTN de Caño Indio, en Tibú, municipio de la convulsa región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, viajó hoy a Mesetas para el acto de dejación de armas.

“Nos despedimos de Caño Indio y vamos rumbo a Mesetas para ser parte de un momento histórico para Colombia”, escribió en su cuenta de Twitter.

La ONU anunció hoy que ya almacenó las 7.132 armas individuales de las FARC.

“Al día de hoy, la Misión tiene almacenado el conjunto de las armas individuales de las FARC registradas: 7.132 armas, salvo aquellas que, de conformidad con la hoja de ruta, servirán para dar seguridad a los 26 campamentos de las FARC hasta el 1 de agosto de 2017”, afirmó la ONU en un comunicado.

Según recordó el organismo, “la Misión de la ONU en Colombia ha estado almacenando en sus contenedores de armas” las recibidas en cada una de las 26 ZVTN.

Las únicas armas individuales que permanecen en poder de las FARC son aquellas usadas por los guerrilleros para la seguridad en las 26 zonas.

El Meta, donde tendrá lugar el acto de este martes, es una de las regiones con más presencia de las FARC y de las que más sufrió el conflicto armado, prueba de ello es que de las 26 ZVTN, tres están en ese departamento, en las localidades de Mesetas, La Macarena y Vista Hermosa.

Allí arreciaron en el pasado las balas guerrilleras, paramilitares y del Ejército y la Policía y ahora se han multiplicado los esfuerzos para hacer olvidar el conflicto.

En esa región de los Llanos Orientales, uno de esos territorios donde se puede perder la vista en la inmensa planicie, las FARC también sembraron el terror con una de sus armas más mortales: las minas antipersona.

Tanto es así que en toda el área de Mesetas, y en especial en la vereda (aldea) de Santa Helena, comenzaron a trabajar las unidades militares especializadas y los equipos internacionales para tratar de limpiar el territorio de unos explosivos que han condicionado la vida y el trabajo agrícola de los habitantes.

Después de medio siglo de conflicto armado, cuatro años de diálogos de paz, un plebiscito que puso en riesgo el proceso y siete meses del implementación del acuerdo, por fin verán los colombianos cómo la guerrilla más antigua de América Latina entrega la última de sus armas personales.

Esa es la imagen que debe pasar a la historia, así como la que dejaron en los años noventa otras guerrillas como el Ejército Popular de Liberación (EPL), de origen maoísta, o el indigenista Movimiento Armado Quintín Lame.

Pero sobre todo, la imagen que más recuerdan los colombianos fue la del máximo líder del Movimiento 19 de Abril (M-19), Carlos Pizarro, ordenando a sus hombres dejar las armas y posteriormente envolviendo su pistola en la bandera de Colombia para desarmar a esa guerrilla, la única que ha tenido cierto peso político sin armas.

Esa es también la imagen que han querido evitar las FARC, puesto que consideran que puede ser interpretada como su rendición.

Hasta el momento lo único que han podido ver los colombianos de la dejación de armas fue un instante el pasado 13 de junio en otra ZVTN, la de La Elvira que forma parte del municipio de Buenos Aires en el Cauca.

Allí un observador argentino de la ONU recibió ante las cámaras oficiales, en un acto al que no tuvieron acceso los periodistas congregados, seis armas de las FARC.

Este martes tendrá lugar la última escena, la que puede terminar con las suspicacias de quienes han criticado que el proceso se haga a espaldas de las cámaras.

Quedarán por recoger las armas que las FARC guardan en más 900 caletas (escondites) en diferentes parte del país, proceso que debe concluir a más tardar el 1 de septiembre.

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