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Un tiroteo en Ciudad de Dios, la emblemática favela que da nombre a una película que retrata la dura realidad del narcotráfico en Brasil, reavivó hoy el clima de violencia en Río de Janeiro, ciudad en la que hay 7 asesinatos por día, según un estudio divulgado por la prensa.

El intercambio de disparos entre policías y los narcotraficantes que controlan los puntos de ventas de drogas en Ciudad de Dios, que se prolongó por cerca de seis horas, dejó un uniformado herido y obligó a las autoridades a interrumpir el tránsito de vehículos por la principal vía de esta barriada pobre y a suspender las clases para cientos de niños en las escuelas públicas de la favela.

Los narcotraficantes llegaron a emboscar a los policías que acudieron a reforzar a los agentes que patrullan en la favela, a quienes sorprendieron en uno de los accesos de la barriada, según pudo constatar un equipo de Efe que cubría el incidente.

Tras haber alcanzado fama mundial por la película que retrata los enfrentamientos entre pistoleros por el control de los puntos de ventas de drogas en Río de Janeiro, Ciudad de Dios fue una de las favelas beneficiadas con la instalación de puestos permanentes de policía en una política de seguridad destinada a expulsar a los pistoleros que dominaban las barriadas de Río.

Las llamadas Unidades de Policía Pacificadora (UPP), cuarteles policiales instalados en las favelas de las que los narcotraficantes eran expulsados en ostentosas operaciones con el apoyo del Ejército, llegaron a reducir la violencia en Río de Janeiro por algún tiempo pero perdieron su eficacia y hoy los índices de criminalidad están regresando a sus peores niveles.

Según estadísticas divulgadas hoy por el portal G1, unas 38.000 personas fueron asesinadas en Río de Janeiro entre 2002 y este año, lo que supone un promedio de 7 homicidios diarios en la ciudad brasileña más conocida en el exterior.

Lo peor es que en el 90 % de los homicidios no se consigue identificar a los autores.

Las estadísticas de violencia de los últimos meses volvieron a niveles anteriores a los de la entrada en vigor de la política que la gobernación de Río de Janeiro puso en marcha en 2008 para “pacificar” las favelas que eran controladas por narcotraficantes antes de los Juegos Olímpicos que la ciudad organizó en agosto.

Según los datos oficiales, la tasa de homicidios en Río llegó a caer desde 49,7 muertes por cada 1.000 habitantes en 2007, un año antes de la implantación de las UPP, hasta 28,7 muertes en 2012, pero desde 2013 volvió a crecer y en 2016 ya era de 37,6 muertes.

En números, los asesinatos cayeron desde 7.699 en 2007 hasta 4.666 en 2012, pero volvieron a crecer hasta 6.248 el año pasado.

De acuerdo con los datos de G1, mientras que en abril de 2002 se registraron en Río de Janeiro cerca de 12 homicidios diarios, la tasa cayó a 3 por día en noviembre de 2015 gracias a la política de pacificación, pero en los últimos meses volvió a crecer y en abril de este año ya estaba en cinco asesinatos diarios.

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