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Nueve policías resultaron heridos y tres personas fueron detenidas en los disturbios registrados en Nuremberg (sur de Alemania) cuando agentes intentaban detener en un centro de formación profesional a un joven afgano que iba a ser deportado a su país de origen.

En los enfrentamientos, según informó la policía en un comunicado, participaron alrededor de trescientas personas, entre alumnos del centro y jóvenes de fuera que se unieron a la protesta.

Los agentes utilizaron gases para dispersar a los jóvenes y arrestaron a tres personas de 20 años, contra los que previsiblemente se presentarán cargos.

Según el relato de la policía, acudieron al centro educativo al comienzo de las clases, para detener a un joven afgano de 20 años sobre el que pesaba una orden de expulsión.

El chico se mostró en un primer momento “cooperativo” y fue con los policías hasta el coche patrulla, pero decenas de compañeros del instituto organizaron una concentración espontánea en solidaridad con él y bloquearon la salida del vehículo sentados en la calzada.

Según uno de los profesores del centro citado por la radio regional BR, el estudiante vive desde hace más de cuatro años en Alemania, está bien integrado y era un alumno aplicado y planeaba comenzar sus prácticas.

El bloqueo de los estudiantes se prolongó horas y en el lugar llegaron a concentrarse unas trescientas personas, hasta que finalmente la policía decidió intervenir para dispersarlas.

Una posterior marcha pacífica hacia las oficinas de extranjería de la ciudad, en la que participó un centenar de personas, concluyó sin incidentes.

El Gobierno alemán defiende la deportación de afganos cuando su solicitud de asilo es rechazada con el argumento de que el nivel de seguridad es distinto en las diferentes regiones del país, una práctica muy criticada por las principales organizaciones dedicadas a la acogida de inmigrantes en Alemania.

Tras el atentado registrado esta mañana en Kabul, en el que murieron al menos 80 personas y 463 resultaron heridas, las autoridades alemanas decidieron cancelar un polémico vuelo fletado para deportar hoy a un centenar de afganos.

Según el ministerio de Interior, se canceló ante la imposibilidad de que el personal de la embajada en Kabul cumpliera con el “importante papel logístico” que tiene en la recepción de los deportados, pero ello no significa que las expulsiones vayan a paralizarse.

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