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El presidente palestino, Mahmud Abás, se encontrará mañana en la Casa Blanca, por primera vez de forma oficial, con el presidente estadounidense, Donald Trump, con la intención de estudiar las perspectivas de reactivar las negociaciones de paz para la creación de un Estado palestino.

Con una huelga de cerca de mil presos palestinos en cárceles israelíes de trasfondo, y el eterno rechazo del movimiento islamista Hamás, Abás acude a Washington en busca de alguna salida que ayude a mejorar la posición de los palestinos y poner fin a 50 años de ocupación israelí, siempre que implique una solución justa y duradera basada en el proyecto de los dos estados.

Según la agencia palestina oficial Wafa, el objetivo de Abás es analizar “el papel que podría desempeñar la Administración de Estados Unidos en la reanudación de las negociaciones de paz, para llegar a una solución a la cuestión palestina teniendo en cuenta los derechos históricos del pueblo palestino”.

En los últimos días los medios apuntaron a que el presidente palestino buscará el compromiso del estadounidense para respaldar la creación de un estado palestino independiente, después de que éste último se desmarcara de la política que mantuvieron sus predecesores y abriera las puertas a otras alternativas.

Abás visita a Trump después de varios años de absoluto bloqueo en las negociaciones de paz -fracasadas por última vez en abril de 2014- y la elección en Israel de un Gobierno nacionalista -el más derechista de su historia- que si bien acepta entre dientes la solución de dos estados, en la práctica sigue adelante con la construcción en asentamientos judíos en territorio ocupado y sólo habla de soluciones intermedias.

Desde que en 2014 se interrumpió el último intento de diálogo, impulsado por la anterior administración de Barack Obama, Israel ha construido miles de viviendas en el territorio ocupado de Cisjordania y Jerusalén Este, y este año ha anunciado su intención de construir al menos seis mil más.

A diferencia de Obama, Trump no considera las colonias “el principal obstáculo a la paz”, si bien a su juicio “desde luego tampoco ayudan” a encontrar una solución diplomática.

Para coordinar y fortalecer su postura antes de llegar a Washington, Abás ha mantenido reuniones estos últimos días con el presidente egipcio Abdulfatah al Sisi y el rey jordano Abdala II, que pidieron un “rol activo” de EE.UU. en las negociaciones entre palestinos e israelíes, y reclamaron la importancia de “reactivar” este proceso en el marco de los dos estados, respectivamente.

El presidente palestino, que abandonó Oriente Medio el lunes, se ha rodeado de una destacada comitiva para su cita con Trump, quien en febrero ya recibió al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Lo acompañarán, según la agencia oficial Wafa, el secretario general de la Organizción para la Liberación de Palestina (OLP) y veterano negociador, Saeb Erekat; el viceprimer ministro, Ziad Abu Amer; el jefe del Servicio General de Inteligencia, general Majid Faraj; el asesor presidencial para Asuntos Económicos, Mohamed Mustafa; el portavoz Nabil Abu Rudeina, y el asesor de Asuntos Diplomáticos, Majdi al-Khalidi.

En clave más interna, su viaje coincide con una huelga de presos que desde hace casi dos semanas encabezar Marwán Barguti, que aunque fue encarcelado por Israel desde 2002 por cinco asesinatos en la Segunda Intifada, siempre es visto como un posible sucesor de Abás.

La situación económica de la Autoridad Nacional Palestina empaña también la imagen del presidente, que se enfrentó recientemente a las duras protestas de decenas de miles de funcionarios en Gaza por recortes impuestos en sus salarios desde Ramala de hasta un 30%.

Muy crítico con el viaje se mostró el movimiento islamista Hamás, al frente del enclave costero y con el que Abás lidia estos días afronta una grave crisis en torno a la factura de la electricidad, quien llegó a asegurar que el nuevo presidente estadounidense lo único que hará es “liquidar la causa palestina”.

“Trump no tiene una clara visión para resolver el problema palestino, lo contrario, tiene la visión de eliminar y liquidar la justa causa palestina”, dijo a Efe Salah el-Bardaweel, uno de los dirigentes islamistas.

Y se quejó de que el presidente palestino acude a Washington “sin consultar con nadie” y bajo “fuertes presiones”, denunciando que Abás lo que presentará en Washington es “un plan contra Hamás”.

Tanto este movimiento como organismos internacionales han denunciado estas últimas semanas que la Franja palestina bajo bloqueo israelí desde 2007 es un “barril de pólvora” que podría estallar en cualquier momento.

En ese sentido, Khalil al-Hayyah, vicepresidente del movimiento en Gaza, advirtió que, de ocurrir, le “explotaría en la cara a Abás y a la ocupación israelí”.

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