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La ultraderechista Marine Le Pen anunció una inédita alianza para las presidenciales francesas del 7 de mayo con la derecha eurófoba de Nicolas Dupont-Aignan, pero tuvo que suavizar a cambio algunas de sus medidas insignia, entre ellas la salida del euro.

En una conferencia de prensa conjunta en los salones parisinos Hoche, Le Pen comunicó que nombrará como primer ministro a Dupont-Aignan, que sumó 1,7 millones de votos en la primera vuelta electoral del 23 de abril (4,7 %), si es elegida presidenta, y trabó así la primera gran alianza de la ultraderecha en la historia reciente de Francia.

“Nicolas Dupont-Aignan -antiguo miembro del partido conservador Los Republicanos- es un patriota sincero y exigente. Se ha mostrado capaz de salir de la zona de confort”, terció la candidata, quien busca, de este modo, recortar distancia con su rival, el socioliberal Emmanuel Macron, considerado favorito y ganador de la primera vuelta.

El partido de Le Pen, el ultraderechista Frente Nacional (FN), ha estado arrinconado del resto, desde los conservadores hasta los comunistas, que siempre se han negado a llegar a acuerdos por considerarlo una fuerza xenófoba y antidemocrática asociada a los colaboracionistas nazis.

Pero Dupont-Aignan, alcalde de la localidad de Yerres (afueras de París) y antiguo colaborador de Michel Barnier (actual negociador jefe de la UE para el ‘brexit’), ha decidido romper esa regla y se ha puesto a disposición de Le Pen, aunque a cambio de que suavice algunas de sus medidas más emblemáticas.

Entre los seis puntos acordados, figuran la salida del euro, que aplazarían para 2018, cuando se celebran elecciones europeas, y la escolarización de los hijos de los inmigrantes sin papeles, que Le Pen quería prohibir.

“Hay que preguntarse acerca de lo que supone confiarle el poder de la quinta potencia económica a un banquero aventurero”, dijo Dupont-Aignan, en alusión a Macron.

Le Pen pronosticó que habrá “muchos electores” que votaron al izquierdista Jean-Luc Mélenchon -obtuvo 7 millones de sufragios- y al conservador François Fillon (7,2 millones de votos) que acabarán por unirse a su proyecto.

La candidata, quien logró 7,6 millones de votos el 23 de abril (21,3 %), frente a los 8,6 de Macron (24,01 %), ha de recabar al menos 10 millones de sufragios tanto en la izquierda como en la derecha para vencer en la carrera al Elíseo.

El pacto entre Le Pen, de 48 años, y Dupont-Aignan, de 56, se cierne, de momento, a las presidenciales del 7 de mayo, pero podría alargarse a las legislativas del 11 y 18 de junio.

La alianza entre ambos ha generado una oleada de críticas, sobre todo de rivales políticos, pero también internas.

Dentro del movimiento Debout la France (Francia en pie), fundado por Dupont-Aignan, ha habido disensiones, como la de su vicepresidente, Dominique Jamet, quien aseguró que el FN no es todavía “tolerante” ni “humanista”.

Unos 200 vecinos de Yerres, localidad de unos 30.000 habitantes que Dupont-Aignan gobierna desde 1995, protestaron hoy a las puertas del Ayuntamiento contra la alianza anunciada, pues la consideran una traición.

Macron, apoyado por los partidos tradicionales socialistas y Republicanos (centro-derecha), se pronunció acerca de este inédito pacto.

“No me interesa demasiado, aunque deja las cosas más claras. Hay una derecha nacionalista, reaccionaria y antieuropea, que es una fuerza importante, pero frente a la que está el bloque progresista” que represento, reaccionó el candidato, durante su visita a una explotación agrícola en Usseau, centro-oeste de Francia.

El partido centro-derechista Los Republicanos -cuyo candidato en las presidenciales fue François Fillon- consideró la alianza una “traición” de Dupont-Aignan.

Un peso pesado de esa agrupación, el alcalde de Burdeos y ex primer ministro Alain Juppé, publicó un duro texto contra Dupont-Aignan y volvió a pedir el voto a Macron para frenar a la ultraderecha.

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