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Los incendios forestales que este verano austral azotaron gran parte de Chile consumieron un total de 467.537 hectáreas, informó la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

La ola de siniestros que afectó especialmente las regiones de O’Higgins, El Maule y Biobío entre enero y febrero pasados requirió el despliegue de más de 20.000 personas y la utilización de 3 millones de litros de agua diarios, durante los 20 días en los que se luchó para sofocar las llamas.

“En solo 19 días conseguimos controlar uno de los megaincendios de mayor magnitud en el mundo”, destacó hoy el director de la Conaf, Aaron Cavieres, en declaraciones al periódico La Tercera.

“Ni siquiera las naciones más desarrolladas hubieran podido evitar su generación”, apuntó Cavieres.

Respecto de la próxima temporada de inicio de prevención de incendios, que se inicia en septiembre, el director aseguró estar pendiente de los “análisis sobre el fenómeno del Niño”.

Por el momento, “no hay claridad de cómo viene el clima”, agregó el director.

Los incendios que afectaron el centro y sur de Chile por más de tres semanas se cobraron la vida de 11 personas y dejaron miles de damnificados.

Las llamas, que calcinaron bosques nativos y pastizales, además de cientos de viviendas, fueron combatidas por unas 60 aeronaves de varios países, casi un millar de brigadistas internacionales, decenas de bomberos y unos 18.000 hombres de las Fuerzas Armadas y de Carabineros.

La catástrofe costó al Gobierno de Chile 347 millones de dólares, aseguró el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, a inicios de marzo.

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