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La Policía Militar dispersó con bombas lacrimógenas y pelotas de goma una manifestación que se citó en los alrededores de la residencia privada del presidente Michel Temer en Sao Paulo en uno de los últimos actos convocados con motivo de la huelga general que vivió  Brasil.

La casa de Temer, quien se encuentra en Brasilia con su familia, está ubicada en un exclusivo barrio de la capital paulista y fue aislada por un perímetro de unos 150 metros que impidió el acceso de los millares de manifestantes que se congregaron alrededor.

La marcha, convocada por sindicatos y organizaciones sociales en otro punto de la ciudad, transcurrió de manera pacífica y sin incidentes, pero terminados los actos programados, agentes de choque de la Policía Militar empezaron a dispersar a un grupo que todavía se encontraba allí.

Varios enmascarados respondieron a los antidisturbios lanzando piedras, botellas y cristales que se encontraron en la calle.

En formación y con vehículos blindados, la Policía avanzó progresivamente por las calles aledañas para terminar de dispersar a los grupos que aún no abandonaban el lugar.

La protesta se inició a primera hora de la noche en Largo da Batata, a pocos kilómetros de la casa de Temer, y reunió a líderes políticos como los senadores Gleisi Hoffmann y Lindbergh Faria, ambos del Partido de los Trabajadores (PT) de los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

Para Faria, hasta la base oficialista del Gobierno brasileño está percibiendo “como de difícil está la situación” de Michel Temer.

Dirigentes del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) y de los principales sindicatos también acompañaron pacíficamente la caminata hasta la casa de Temer, protegida por un perímetro de seguridad.

El líder del MTST, Guilherme Boulos, amenazó con ocupar el Congreso en caso de que las autoridades “no entiendan el recado” y mantengan las reformas en el calendario.

“Si no entienden el recado, habrá convulsión social, vamos para Brasilia a ocupar el Congreso Nacional, vamos para adentro porque la tierra improductiva tiene que tener un fin social”, prometió en su discurso a la muchedumbre.

“Resistencia y lucha contra las reformas” o el ya tradicional “Fora Temer” (Fuera Temer) fueron algunos de los mensajes que acompañaron esta marcha.

Previamente, en la Avenida Paulista, en pleno corazón financiero de Sao Paulo, hubo otro acto en el que cerca de 3.000 personas, según los organizadores, protestaron frente a la sede regional de la Presidencia.

Brasil vivió hoy una jornada de huelga general, la primera en 20 años, que impactó en el transporte público pero no logró paralizar el país, tal como pretendían los sindicatos que convocaron la protesta contra las profundas reformas económicas promovidas por el Gobierno de Michel Temer.

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