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Dos soldados estadounidenses fallecieron anoche en Afganistán en combates contra milicias del Estado Islámico (EI) en el este del país, informó  el Pentágono.

Las muertes ocurrieron durante una operación en la provincia oriental de Nangahar, donde hace dos semanas Estados Unidos lanzó su mayor bomba no nuclear contra un complejo de cuevas del EI, matando a casi un centenar de combatientes en una zona que ellos consideran la provincia de Jorasán en su autoproclamado califato.

Los estadounidenses, entre los que también se cuenta un herido, estaban realizando una operación en apoyo a tropas afganas contra el EI, que también sufrió bajas.

“La lucha contra el EI-Jorasán es importante para el mundo, pero tristemente, no ocurre sin que se den sacrificios”, indicó en un comunicado el responsable de las tropas estadounidenses en Afganistán, el general John Nicholson.

El Pentágono no ha revelado la identidad de los fallecidos hasta que se notifique a todos sus familiares, pero ha confirmado que se trataba de miembros de las fuerzas especiales.

A comienzos de mes, otro estadounidense murió en una operación militar contra el EI; una semana después la Fuerza Aérea estadounidense lanzaba la llamada “Madre de todas las bombas” contra un complejo de túneles del grupo terrorista, acabando con uno de los más importantes grupúsculos del grupo en Afganistán.

El EI se nutre de integrantes de otros grupos extremistas de la zona fronteriza entre Afganistán y Pakistán y, aunque recibe fondos desde el exterior, no ha recibido un gran flujo de combatientes extranjeros como sí ha ocurrido en Siria o Irak.

En 2016, el Pentágono estima que mató a medio millar de combatientes del EI en Afganistán, alrededor de una cuarta parte de toda su fuerza en el país, que ha pasado de tener presencia en nueve distritos a solo tres.

El uso de la “Madre de todas las bombas” tenía el objetivo, según el Pentágono, de destruir uno de los último bastiones del EI y facilitar las operaciones sobre el terreno de estadounidenses y afganos, que estaban amenazadas por emboscadas en el terreno montañoso de Nangahar.

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